January 09, 2005
diminutos critalistos formando un circulo
-“¿qué paso con Rita?” pregunte tratando de hacer normal el comentario. Sabía que Rita era la mujer que amaba, a la que en sus más profundas acciones le había regalado la vida entera. Pero aun así me atreví a preguntar, yo le estaba dando lo que ella no le otorgaba; le daba lealtad, amistad, comprensión, le daba mis defectos y para que los devolvería en pequeñas virtudes, lo deje que me moldeara sobre el barro casi seco y lo deje que me dejara ser enfrente de el, sin ningún tabú. El me devolvió sus ojos tristes y me dijo “tu no quieres nada conmigo, es que ya nos conocemos”.
Pero es que veía a Rita como un mal payaso, tan burda e ingrata. Toda su persona quería oler a sexo y cada partícula que movía en el aire se veía mal labrada por los pensamientos de Misael. Y no estaba mintiendo Alexa me lo confirmo con una sonrisa detonante el día en que pregunte sobre como era la relación entre Rita y Misael. “la vieja es una puta!” me dijo de forma cortante y sin oportunidad de desmentirla. “así como lo digo. La vieja es una puta y anda con un tipo que tiene de conocerlo 3 meses, creo que a las 3 semanas ya había cogido con el, que porque a ella le gusta” me dijo eso mientras fumaba un cigarrillo en la entrada de la escuela.
Toda la escuela era un asco, los maestros eran unos mediocres sin futuro, salvo algunos recién llegados a los cuales el círculo de maestros “consumados” rechazaban porque eran nuevos. A esos pobres maestros que su vocación era enseñar a los que veré en algunos años enmohecidos por la corrupción y sin entusiasmo, pasando jóvenes para obtener el tan merecido estimulo académico, A los que les debo algo Gracias.
Siempre me fue aceptablemente bien en la escuela. Ya conocía el juego y lo usaba, alabar a algunos, esmerarme con otros, solo dos me “obligaban” a estudiar pero en realidad no era algo que no pudiera ser manejado. Salvo un maestro me ha cautivado lo suficiente como para querer ir a oír sus clases y era mi maestro de computación en las clases de verano de ingles, el cual simplemente estaba guapo, joven y gracioso, aun recuerdo el ultimo año en el que fui a esos cursos, ya tenia 14 años y el seguía ahí, yo también así que algunas migas llegamos a hacer, platicando de esto y del otro, no me puedo imaginar hablando de algo. Mis conocimientos eran limitados y algo borregizados, como sea mis demás compañeras me pedían que los presentara, podía oír sus gritos de lujuria a través de sus inmaduros cuerpos. Y yo como parte de la superioridad que nos aborda a cada ser nunca hice el suficiente empeño por ellas “que se mueran de envidia” me repetía en la cabeza ante tales peticiones.

